Reflexión necesaria en la era de la sobreinformación

Durante años, cuando se hablaba de burbuja inmobiliaria, todos pensábamos en lo mismo:
👉 el precio de la vivienda.
Pero… ¿y si la auténtica burbuja que está distorsionando el mercado fuera otra?
Una burbuja más silenciosa.
Una que nadie quiere señalar.
Una que afecta directamente a la calidad del servicio y a la experiencia tanto de compradores como de vendedores.
La burbuja de agentes y agencias inmobiliarias.
1. Nunca antes hubo tantos “agentes” como ahora
Hoy, con un ordenador y un móvil, cualquiera puede convertirse “de la noche a la mañana” en agente inmobiliario.
Sin formación.
Sin experiencia.
Sin regulación real.
En épocas pasadas, las agencias crecían cuando el mercado estaba fuerte.
Hoy sucede incluso en momentos de incertidumbre.
¿Por qué?
Porque se ha extendido la idea de que vender pisos “es fácil” y “da dinero rápido”.
El resultado:
- Un mercado saturado.
- Servicios de calidad muy desigual.
- Propietarios confundidos.
- Una competencia basada en bajar honorarios, no en aportar valor.
2. La era de la sobreinformación ha creado una ilusión peligrosa
Internet democratizó la información… pero también la ha trivializado.
Hoy un particular piensa:
“Pongo el anuncio yo mismo, total… si esto lo hacen todos.”
Y muchos “agentes nuevos” piensan:
“Como hay plataformas que lo hacen por cuotas, ¿por qué no yo?”
La consecuencia es evidente:
exceso de ruido y falta de profesionalidad.
Sin formación jurídica, sin experiencia negociadora, sin conocimiento real del mercado… y eso termina afectando a todos.
3. El problema no es la competencia, es la falta de filtro
Al no existir una regulación clara, entran en el sector:
- Personas del sector construcción que “prueban suerte”.
- Agentes de plataformas online (IAD, SAFTI, etc.) sin arraigo local.
- Gente de sectores completamente ajenos que busca un ingreso rápido.
- Personas sin formación jurídica, fiscal, urbanística o en negociación.
Y esto es clave, porque la vivienda no es un producto cualquiera.
Implica ahorro, decisiones familiares, emociones, riesgos jurídicos, tiempos, dinero y expectativas.
4. Los particulares están saturados… y con razón
Aquí viene la parte más humana del problema.
Los propietarios están cansados.
Agobiados de tanta puerta fría.
De tantas llamadas rápidas.
De tantas promesas vacías.
De tanta agencia que “quiere ver el piso ya”.
Y lo más curioso es que… saben que lo mejor es vender con agencia.
Lo saben.
Pero no saben a quién creer, a quién abrir la puerta, a quién confiar algo tan importante como su casa.
5. La gente se deja llevar… y el ruido hace daño
En mi opinión, como en todo, la gente de a pie se deja llevar.
Si hay mil agentes diciendo lo mismo, la percepción es clara: “será fácil, todos hacen lo mismo”.
Y no es así.
Además, la saturación de agentes provoca que muchos propietarios estén a la defensiva.
No porque no quieran vender, sino porque están agotados de tanta presión comercial.
6. En medio del caos, la diferencia es encontrar al agente de confianza
Porque, al final, en un mercado ruidoso, el valor humano lo es todo.
Ese propietario que está harto de llamadas lo que realmente necesita es:
- Alguien que le escuche.
- Alguien que le explique.
- Alguien que le dé calma.
- Alguien que le genere confianza.
Y casi siempre ese agente llega por recomendación.
Siempre.
Cada vez más, la gente busca:
👉 personas, no empresas.
👉 relaciones, no transacciones.
En una época donde todos gritan, gana quien sabe mirar a los ojos y hablar claro.
7. El dinero no es el fin. Es la consecuencia.
Muchas inmobiliarias van a saco.
A cerrar por cerrar.
A cobrar por cobrar.
Pero cerrar una operación no construye una marca.
Ni genera confianza.
Ni crea un negocio sostenible.
El dinero llega después de:
- Hacer bien las cosas.
- Ser transparente.
- Saber negociar.
- Cuidar al cliente.
- Acompañar sin presionar.
- Poner el foco en el proceso, no en la comisión.
Y, cuando eso pasa, el cliente vuelve.
Y te recomienda.
Y te trae a otro.
Ahí está la verdadera rentabilidad.
8. La verdad incómoda del sector
El problema no es que haya muchos agentes.
El problema es que hay muchos agentes sin vocación, sin formación y sin visión a largo plazo.
Y eso daña a quienes sí hacen su trabajo con propósito.
Pero también provoca que, cuando un propietario encuentra una agencia seria, profesional, humana y centrada en aportar valor… la diferencia se nota desde el primer minuto.
9. ¿Y cómo se rompe esta burbuja? Con profesionalidad real
Las claves no son nuevas, pero sí urgentes:
- Formación continua.
- Especialización.
- Ética profesional.
- Acompañamiento jurídico real.
- Valoraciones rigurosas.
- Negociación avanzada.
- Transparencia absoluta.
- Servicios que ahorran tiempo y problemas.
El mercado no necesita más agentes.
Necesita mejores agentes.
10. Y ahí entra Ívary Tu Casa
En un momento en que cualquiera puede “decir” que es agente…
destaca quien puede demostrarlo:
- Más de 20 años de experiencia real.
- Tranquilidad.
- Profesionalidad.
- Formación continua.
- Negociación avanzada.
- Valoraciones reales de mercado.
- Transparencia durante todo el proceso.
- Acompañamiento completo (venta, financiación, seguros de salud, etc.).
- Relación humana por encima de la transacción.
Porque los honorarios no son un coste.
Son una inversión que evita errores, ahorra tiempo y aporta seguridad.
Conclusión
Tal vez la burbuja inmobiliaria no sea de precios.
Tal vez estemos viviendo la burbuja del “todo vale” en el sector inmobiliario.
Y como toda burbuja, estallará.
¿Quién quedará en pie?
Los que trabajan con propósito, con profesionalidad y con humanidad.
Los que entienden que vender un piso no es cerrar una operación.
Es acompañar a una familia en una de las decisiones más importantes de su vida.
🖋️ Por Félix Villalba Martínez
Ivary Tu Casa · Inmobiliaria familiar en Castellón