Esto es algo que llevamos escuchando toda la vida en el sector inmobiliario. Ya sea en una llamada o en el anuncio de un particular, a veces se dice con educación y otras con cansancio, desconfianza o directamente hartazgo. Y es que... ¡no me extraña! Cuando un propietario decide vender su vivienda y empieza a recibir llamadas, mensajes, promesas, valoraciones infladas y discursos comerciales...